Matrimonio - Caída y Restauración

INTRODUCCIÓN 

1. En la Biblia, el tema del matrimonio se presenta como algo fundamental para el ser humano, debido a que está asociado al origen del hombre. 

2. De los diez mandamientos, cuatro hacen referencia a las funciones del matrimonio: (a) el segundo relaciona las acciones de los padres con la prosperidad de los hijos; (b) el cuarto mandamiento orienta a la familia hacia la observancia del sábado; (c) el quinto les ordena a los hijos honrar a sus padres; (d) y el décimo prohíbe codiciar cualquier cosa de otra familia. 

3. Tres de los seis mandamientos restantes, aunque no nombren específicamente a los miembros de la familia, proveen orientación explícita sobre las relaciones familiares: (e) el séptimo mandamiento prohíbe el adulterio; (f) el octavo prohíbe el robo; (g) y el noveno prohíbe el falso testimonio contra el prójimo. 

4. En este contexto, el tema del matrimonio merece nuestra atención. Veremos al matrimonio en su institución, degradación y restauración. 

I. INSTITUCIÓN DEL MATRIMONIO 

1. Leer Génesis 2:24. 

2. Tres imperativos se presentan en este pasaje: 

a) Dejar: Implica un «dejar» físico, emocional y financiero. 

b) Unir: Representa la unión completa de la pareja en los mismos tres aspectos. 

c) Ser: El hombre y la mujer pasan a ser una sola carne. «La unión de esposo y esposa se expresa en palabras inconfundibles, existiendo como es en realidad unión de cuerpos, comunidad de intereses y reciprocidad de afectos» 

(Comentario bíblico adventista del séptimo día [ACES, 1992], t. 1, p. 239). 

3. En términos de unidad, el matrimonio se asemeja a la forma en la que Dios se presenta en su unidad (ver. Deut. 6:4). 

4. Elena de White escribió: «Cuando se reconocen y obedecen los principios divinos en esta relación, el matrimonio es una bendición: salvaguarda la felicidad y la pureza de la raza, satisface las necesidades sociales del hombre y eleva su naturaleza física, intelectual y moral» (Patriarcas y profetas [ACES, 2015], p. 27). 

II. DEGRADACIÓN DEL MATRIMONIO 

1. Leer Génesis 3:7-8. 

2. A partir de la entrada del pecado en el mundo, la humanidad —y, en consecuencia, el matrimonio— entró en un proceso de degradación. 

3. En Génesis, encontramos varios casos de esta decadencia: 

a) El primer caso de poligamia (Gén. 4:18-24). 

b) La pecaminosidad de Sodoma y Gomorra, que incluía el homósexualismo (Gén. 19:5). 

c) El incesto en la familia de Lot (Gén. 19:30-38). 

4. La infidelidad conyugal y el número de divorcios que no se producen por las razones bíblicas (ver Mat. 19:3-9) han aumentado cada vez más. «La única razón bíblica para el divorcio es el adulterio, considerado tradicionalmente como una unión sexual consumada de un cónyuge con alguno que no sea su compañero/a matrimonial (Tratado de Teología adventista (ACES, 2009, 830) 

5. Los que son ‘amadores de sí mismos’ naturalmente irán en pos de los placeres antes que sujetarse a las demandas de la conducta que Dios requiere (7CBA, 352) 

III. RESTAURACIÓN DEL MATRIMONIO 

Leer Romanos 8:19-25. 

2. Aunque este pasaje tenga una aplicación inmediata para la restauración humana, el matrimonio también está incluido. 

3. Principios bíblicos para la restauración del matrimonio en los tiempos actuales: 

a) Respeto mutuo entre los cónyuges (Efe. 5:22-33). “Si la esposa tiene el espíritu de Cristo, será cuidadosa en lo que respecta a sus palabras; dominará su genio, será sumisa y sin embargo no se considerará esclava, sino compañera de su esposo. Si este es siervo de Dios, no se enseñoreará de ella; no será arbitrario ni exigente” (HC, 2013, 97). 

b) Cuidado para con la mujer. (1 Pedro 3:7) 

«Procure cada esposo y padre comprender las palabras de Cristo, no en forma unilateral, espaciándose meramente en la sujeción de la esposa a su marido, sino considerando a la luz de la cruz del Calvario su propia posición en el círculo de la familia. "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra". Jesús se dio a sí mismo para morir en la cruz a fin de poder limpiarnos y guardarnos de todo pecado y contaminación por la influencia del Espíritu Santo» (ibid.). 

c) Matrimonio sin jerarquía (Cant. 2:16; 7:10). 

«Ni el marido ni la mujer deben pensar en ejercer gobierno arbitrario uno sobre otro. No intenten imponer sus deseos uno a otro. No pueden hacer esto y conservar el amor mutuo. 

Sean bondadosos, pacientes, indulgentes, considerados y corteses. Mediante la gracia de Dios pueden hacerse felices el uno al otro, tal como lo prometieron al casarse» (ibid.). 

CONCLUSIÓN 

1. Leer Salmo 128. 

2. En este salmo vemos una descripción de lo que ocurre en un hogar que goza de la bendición de Dios. Hoy, el sueño de Dios es que las familias de la iglesia, en sus hogares, reflejen ese ideal. 

3. Que la bendición del Señor sea sobre ti y tu hogar.

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