Cómo hallar descanso en los lazos familiares

“Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén” (2 Pedro 3:17, 18). 

El joven inspeccionó cuidadosamente el horizonte. Llevaba días buscando a sus hermanos. Mientras se acercaba, recibió de todo menos una cálida bienvenida. Sus hermanos realmente querían matarlo. Si no hubiera sido por Rubén, es posible que José no habría podido contar la historia. Podemos elegir muchas cosas en la vida, pero no a nuestra familia. Nadie es perfecto, y ninguno de nosotros tiene familias perfectas y relaciones familiares perfectas. Algunos tenemos la bendición de que nuestros padres, hermanos y otros miembros de la familia reflejan el amor de Dios, pero muchos tienen que conformarse con menos de lo ideal. Las relaciones familiares a menudo son complicadas y dolorosas. Esto nos preocupa, nos duele y nos pesa mucho emocionalmente, y a su vez, lo descargamos sobre los demás. ¿Cómo podemos encontrar el descanso de Dios en este ámbito de la vida? 

Hoy veremos la historia de José y sus lazos familiares, para ver a Dios en acción trayendo sanidad y descanso emocional a pesar de las relaciones familiares disfuncionales.

I. DISFUNCIÓN EN EL HOGAR 

El autor ruso León Tólstoi escribió: “Todas las familias felices son iguales; cada familia infeliz es infeliz a su manera”. Todas las familias, de una manera u otra, sufren disfunciones, porque todas están compuestas por pecadores, a las cuales cada uno trae su propia disfunción a la relación familiar. Los héroes de la fe de las Escrituras no siempre tuvieron relaciones ideales. Muchos de nosotros tenemos que conformarnos con relaciones que dejan mucho que desear. Las relaciones familiares y eclesiásticas suelen ser complicadas y dolorosas. Muchos resolvemos esto simplemente dejando de asistir a la iglesia. Pero esta no es una solución, y nadie es una isla, especialmente en el ámbito espiritual. Nos necesitamos unos a otros, tan imperfectos como somos, en nuestro peregrinaje de fe.

Aunque los problemas de relación pueden dejarnos inquietos, heridos y con un montón de abagaje emocional, incluso cuando otros intentan manipularnos ¿Cómo podemos hallar descanso cuando los más cercanos a nosotros parecen empeñados en hacernos la vida imposible? ¿Cómo podemos sobrevivir a familias disfuncionales y una cultura del "Yo" y no el "nosotros"? ¿Cómo podemos, por la gracia de Dios, mostrarnos abiertos a seguir los principios bíblicos del amor, el perdón, el sobrellevar las cargas y demás para aportar algo de sanidad a nuestras relaciones familiares? 

Debemos aplicar los principios bíblicos a todas nuestras relaciones, incluso cuando otros no luchan de manera justa. José sabía de familias disfuncionales. Esto ya venía de sus bisabuelos, Abraham y Sara. Cuando Sara se dio cuenta de que era estéril, convenció a Abraham de que se allegara a su sierva Agar. Tan pronto como Agar quedó embarazada, comenzó la rivalidad. Al crecer en esta atmósfera, Ismael e Isaac trasladaron la tensión a sus propias familias. Isaac se propuso favorecer a Esaú, y Jacob se pasó la vida tratando de ganarse el amor y el respeto de su padre. Más adelante, Jacob fue engañado y se casó con dos hermanas que no se llevaban bien y competían entre sí en una carrera de natalidad, hasta tal punto que reclutaron a sus siervas para que tuvieran los hijos de Jacob. 

Leamos Génesis 34. ¿Qué tipo de impacto emocional habrá tenido este incidente en toda las relaciones familiares y también en el joven José? 

La rivalidad entre las madres obviamente se extendió a los hijos, que crecieron dispuestos a pelear. Cuando eran adultos jóvenes, los hermanos mayores de José ya habían masacrado a todos los varones de la ciudad de Siquem. El hermano mayor, Rubén, desplegó dominio y desafió a su anciano padre al dormir con Bilha, la criada de Raquel y madre de varios de los hijos de Jacob (Génesis 35:22). Mientras tanto, otro hermano de José, Judá, confundió a su nuera viuda con una prostituta y terminó teniendo gemelos con ella (Génesis 38). Jacob añadió más leña al fuego de toda esta tensión familiar por su obvio favoritismo hacia José, al darle una costosa túnica de colores (Génesis 37:3). 

Dios les dio leyes que reflejaban su carácter e ilustraban los valores de su Reino de manera práctica: Cómo deben relacionarse los hijos con sus padres y viceversa: que la fidelidad da como resultado matrimonios felices; que el asesinato, el robo, el chisme y la codicia son destructivos para la estructura social; mas el pecado separó a la familia humana. Los hermanos se convirtieron en los peores enemigos. La familia humana se separó de Dios. La relación entre Dios e Israel a menudo era disfuncional.

Si alguna vez hubo una familia disfuncional, esa era la familia de este patriarca. ¿Por qué crees que Abraham, Isaac y Jacob figuran como héroes de la fe en Hebreos 11:17 al 22 a pesar de sus desordenadas relaciones familiares? 
Los campeones de la fe de Dios a menudo no están a la altura de sus propias expectativas ni de las de Dios. Estos hombres se mencionan en Hebreos 11 no por sus relaciones familiares desordenadas, sino a pesar de ellas. Aprendieron, muchas veces por las malas, acerca de la fe, el amor y la confianza en Dios mientras luchaban con estos problemas en sus relaciones familiares. 
¿Qué disfunción familiar has heredado? 
Entregarte al Señor y sus caminos ¿cómo puede ayudarte a romper con ese patrón, al menos en el futuro?

II. ESCOGER UN NUEVO RUMBO 

Dios tiene ideales elevados para nuestras relaciones, y nosotros también deberíamos adoptarlos, pero deberíamos ser realistas al respecto. Debemos aceptar y trabajar con lo real y no con lo ideal. Debemos estar listos para bajar las pretensiones y las fachadas con las que nos protegemos, especialmente en la familia de nuestra iglesia, y mostrarnos vulnerables y dispuestos a pedir ayuda. Practicar los principios bíblicos en nuestras relaciones y aceptar relaciones que no son ideales no significará que podamos o debamos aceptar ningún tipo de abuso (incluido abuso sexual) o cualquier violencia física o emocional. Esto nunca debe formar parte de ninguna dinámica relacional. No es solo un asunto privado que debe resolverse internamente. Se necesita ayuda e intervención externas para romper el ciclo. Por favor ¡Consigue ayuda!

Muchos han tenido la experiencia de que las cosas les iban bien a ellos y a su familia cuando, de repente, inesperadamente, ocurre una tragedia. En momentos como este, ¿por qué es primordial aferrarse a la fe y a las promesas de la Palabra de Dios? Especialmente cuando los tiempos son buenos, ¿por qué es importante estar preparados espiritualmente para los malos tiempos?

José se lleva consigo el dolor, las relaciones complicadas y la ansiedad mientras viaja a Egipto, donde lo venderán como esclavo. Este no era un viaje de descanso. Mientras, se esforzaba por contener las lágrimas. “Mientras tanto, José y sus amos iban en camino a Egipto. Cuando la caravana marchaba hacia el sur, hacia las fronteras de Canaán, el joven pudo divisar a lo lejos las colinas entre las cuales se hallaban las tiendas de su padre. Lloró amargamente al pensar en la soledad y el dolor de aquel padre amoroso. Nuevamente recordó la escena de Dotán. Vio a sus airados hermanos y sintió sus miradas furiosas dirigidas contra él. Las punzantes e injuriosas palabras con que habían contestado a sus súplicas angustiosas resonaban aún en sus oídos. Con el corazón palpitante, pensaba en qué le depararía el futuro. ¡Qué cambio de condición: de hijo tiernamente querido había pasado a ser un esclavo menospreciado y desamparado! Solo y sin amigos, ¿cuál sería su suerte en la extraña tierra adonde iba? Durante algún tiempo José se entregó al terror y al dolor sin poder dominarse. [...] 
“Entonces, sus pensamientos se dirigieron al Dios de su padre. En su niñez se le había enseñado a amarlo y temerlo. A menudo, en la tienda de su padre, había escuchado la historia de la visión que Jacob había presenciado cuando huyó de su casa como exiliado y fugitivo. [...] Ahora, todas estas lecciones preciosas se presentaron vivamente ante él. José creyó que el Dios de sus padres sería su Dios. Entonces, allí mismo, se entregó por completo al Señor, y oró para pedir que el Guardián de Israel estuviese con él en el país adonde iba expatriado” (PP, 214, 215, énfasis añadido). 

No podemos controlar las decisiones de los demás. Sin embargo, podemos elegir vivir, amar y tratar a quiénes nos rodean de una manera que honre a Dios.

Algunas culturas enfatizan el papel de la comunidad sobre la persona individual, mientras que otras culturas se inclinan a enfatizar el papel del individuo sobre la comunidad. Si bien encontramos un equilibrio entre estos dos en las Escrituras, evidentemente hay un llamado al compromiso personal y corporativo con Dios. José comienza a hallar descanso en sus relaciones al tomar la decisión personal de seguir a Dios. 
¿Qué nos enseñan los siguientes versículos sobre el compromiso personal? (Deuteronomio 4:29; Josué 24:15; 1 Crónicas 16:11; Salmos 14:2; Proverbios 8:10; Isaías 55:6). 

Ser cristianos de nombre o adventistas “culturales” no nos ayudará a hallar descanso en nuestras relaciones. ¿Cuáles son las diferencias entre un adventista “cultural” y un verdadero creyente? 
Para hallar descanso, cada uno debe tomar una decisión personal de seguir a Dios. Aunque nuestros antepasados hayan sido gigantes espirituales, esta fe y espiritualidad no se transmiten genéticamente. 

Recuerda: Dios solo tiene hijos, no nietos. ¿Por qué es importante que todos los días, a cada momento, decidas entregarte a Dios? ¿Qué sucede cuando no lo haces?

III. CÓMO TENER VERDADERA AUTOESTIMA 

Si José albergaba alguna esperanza de escaparse y encontrar el camino de vuelta, esta se frustró al llegar a Egipto, donde es revendido a una familia prominente. Génesis 39:1 nos dice que “Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas”. De repente, el joven se vio inmerso en un idioma y una cultura nuevos y extraños. Nuestra familia y las relaciones cercanas son fundamentales en el desarrollo de la autoestima. José creció creyendo que él era especial: el hijo mayor de la esposa más amada (Génesis 29:18). Definitivamente, era el favorito de su padre y el único con un hermoso vestido de muchos colores (Génesis 37:3, 4). Pero ¿quién era ahora? Un esclavo, alguien que se podía comprar o vender a voluntad. Fíjate cuán rápido cambió su situación. Fíjate cuán rápido la vida parecía haberse vuelto contra él. Sin duda, José aprende la lección que todos tenemos que aprender. Si dependemos de los demás para que nos digan cuánto valemos, entonces preparémonos para un camino difícil y lleno de confusión, porque no todos apreciarán quiénes somos ni cómo somos. Más bien, necesitamos hallar nuestra autoestima en lo que Dios piensa de nosotros, en la manera en que Dios nos ve, y no en nuestros roles actuales. ¿Cómo nos ve Dios a cada uno? (Isaías 43:1; Malaquías 3:17; Juan 1:2; Juan 15:15; Romanos 8:14; 1 Juan 3:1, 2). 

Dios nos mira a cada uno con gafas teñidas de gracia. Ve un potencial, una belleza y un talento que ni siquiera podemos imaginar. De hecho, estuvo dispuesto a morir por nosotros para que pudiéramos tener la oportunidad de desarrollar todo el potencial para el que fuimos creados. Aunque nos muestra nuestra pecaminosidad y el gran precio que costó redimirnos, la Cruz también nos muestra nuestro gran valor para Dios. Independientemente de lo que los demás piensen de nosotros o incluso de lo que pensemos de nosotros mismos, Dios nos ama y busca redimirnos no solo del poder de los pecados ahora, sino también de la muerte eterna que estos traen consigo. Toda relación debe tener una dinámica de crecimiento, y Satanás constantemente provoca situaciones inesperadas en nuestras relaciones. Cuando recordemos esto, estaremos mejor preparados para apoyarnos en Dios y ver nuestras relaciones como oportunidades de crecimiento. No seremos tan rápidos en echarnos para atrás cuando nos demos cuenta de que no alcanzamos el ideal.

La pregunta clave, entonces, es siempre la misma: ¿Cómo respondemos a la realidad del amor de Dios, según se revela en Jesucristo? Hay muchos grupos y personas que nos dicen que nos amemos tal como somos y nos aceptemos sin crítica. ¿Por qué esto en realidad es un autoengaño? ¿Por qué es importante que nuestro valor provenga de fuera de nosotros mismos y de aquel que nos creó y conoce nuestro verdadero potencial?

La hermana X acaba de unirse a la iglesia. Está casada con un no creyente. Ella ama a su esposo, pero a él no le gustan los cambios que ve en ella. ¿Cuál sería tu consejo, sobre la base de los principios bíblicos, para esta nueva hermana de iglesia? 

IV. RELACIONARNOS A LA MANERA DE DIOS 

Inicialmente, la historia de José en Egipto da un giro positivo. José se encomendó a Dios, y él lo bendijo, por lo que llegó a alturas que no imaginaba en la casa de Potifar. ¿De qué formas prácticas se podrían ver las bendiciones de Dios en la vida de José? ¿Cómo eran las relaciones interpersonales de José? 

Leamos Génesis 39:1-6. 
Aunque José parece llevarse muy bien con Potifar, y sus relaciones con el personal de la casa y del campo parecen ser armoniosas, se avecinan problemas. ¿Qué problema de relación enfrenta José? ¿Cómo decide abordarlo? 
Leamos Génesis 39:7-10. 
José tiene un problema con la esposa de Potifar. Quizá deberíamos reformular esta frase: la esposa de Potifar tiene un problema. Ella ve a los demás como “cosas” que se pueden manipular y usar. Quiere “usar” a José. A José se lo describe como “de hermoso semblante y bella presencia” (Génesis 39:6). 

La Biblia rara vez menciona los rasgos físicos de las personas, porque Dios “no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7). En este caso, la buena apariencia de José parece ser más un obstáculo que una ayuda. A pesar de la insistencia de esta mujer malvada, José hace algo aparentemente contraproducente. Aplica los principios bíblicos a todas las relaciones, en este caso, con la esposa de Potifar. Los principios bíblicos para las relaciones no son anticuados, como puede atestiguar cualquiera (por no decir todos) que haya sufrido las consecuencias del pecado. La esposa de Potifar lo persiguió vez tras vez (Génesis 39:10). José trató de explicar el motivo de su decisión (Génesis 39:8, 9) pero parece que no funcionó. José comprende que no puede controlar las decisiones de los demás. Sin embargo, decide vivir, amar y tratar a quienes lo rodean de una manera que honre a Dios. José ha aprendido a vivir en la presencia de Dios. Saber esto lo ayudó a resistir la tentación. 

Mientras leemos la Biblia, es reconfortante notar que los campeones de la fe a menudo no alcanzan sus expectativas ni las de Dios. 
¿Has tratado de aplicar los principios bíblicos a todas tus relaciones, incluso aquellas en las que la otra persona no está “jugando limpio”? ¿Qué tal te fue? Leamos Mateo 5:43-48. ¿Por qué es importante vivir así?

V. EL GRAN CONFLICTO EN LA INTIMIDAD 

Como sabemos al leer la historia (Génesis 39:11-20), José sufre debido a su decisión basada en principios. José es encarcelado. Como propiedad de Potifar, José podría haber sido asesinado en el acto, sin más preguntas. Potifar, obviamente, no le creyó a su esposa, pero tenía que proteger su reputación tomando medidas. Y, aun así, a pesar de las horribles circunstancias, las Escrituras dicen que “Jehová estaba con José” (39:21). La vida en el planeta Tierra no es justa. El bien no siempre se recompensa y el mal no siempre se castiga de inmediato. Sin embargo, hay buenas noticias: José puede hallar descanso, incluso en la cárcel, porque Dios está con él. En la cárcel, podría haber reflexionado en la injusticia de su situación, podría haber desistido o incluso renunciado a Dios. ¿Qué hace José mientras está en prisión? ¿Cómo se relaciona con quienes lo rodean? 

Leamos Génesis 39:21 al 40:22. En prisión, José trabaja con lo concreto, no con lo ideal. Hace contactos; ayuda a los demás, a pesar de que las relaciones en la cárcel distaban mucho de ser ideales. Y José no tiene reparos en pedir ayuda y volverse vulnerable. Pide ayuda al copero luego de interpretarle el sueño. ¿Cuál es la perspectiva general de las relaciones que presenta Pablo en Efesios 6:1 al 13? Nuestras relaciones son un reflejo en miniatura del Gran Conflicto entre Dios y Satanás que se viene librando a lo largo de los siglos. Por tanto, esto significa que no hay relaciones perfectas. Toda relación debe tener una dinámica de crecimiento, y Satanás tiene un interés personal en usar a su favor todas nuestras relaciones, especialmente las más cercanas a nosotros, para herir y frustrar la voluntad de Dios para nuestra vida. Podemos estar agradecidos de que él no nos deja pelear estas batallas en soledad. 

La Palabra de Dios establece principios para nuestras relaciones. Su promesa de darnos sabiduría (Santiago 1:5) también se extiende a nuestras relaciones. Y, así como estaba con José, promete estar con nosotros cuando nuestras relaciones resulten complejas. Reflexiona en la promesa de Dios en Santiago 1:5 y tómate un momento para orar pidiendo sabiduría para tus relaciones. ¿Cómo puedes mostrarte abierto a las impresiones del Espíritu Santo al relacionarte con estas personas?

CONCLUSIÓN

En el contexto de lo que le ocurrió a José con la esposa de Potifar, Elena de White escribió: 
“Aquí tenemos un ejemplo para todas las generaciones de creyentes que habrían de vivir sobre la Tierra. [...] Dios será un pronto auxilio y su Espíritu será un escudo. Aunque estén rodeados de las más terribles tentaciones, hay una fuente de fortaleza a la cual pueden recurrir para resistirlas. [...] Había puesto su reputación y sus intereses en las manos de Dios. Y, aunque se permitió que fuera afligido por cierto tiempo, para prepararlo con el fin de que ocupara un puesto importante, el Señor protegió esa reputación que había sido ensombrecida por una malvada acusadora, y más tarde, a su debido tiempo, permitió que aquella resplandeciera. Dios usó incluso la prisión como un camino que lo conduciría a su elevación. La virtud proporcionará a su debido tiempo su propia recompensa. El escudo que protegía el corazón de este joven era el temor de Dios, que lo indujo a ser fiel y justo con su amo, y leal a su Señor. Despreciaba esa ingratitud que lo llevaría a abusar de la confianza de su amo, aunque su amo tal vez nunca lo supiera” (HR 104, 105; SP 1:132). 

No existe una ley natural que sugiera que la disfunción automáticamente genera más disfunción. Tenemos opciones y la Palabra de Dios nos invita a tomar buenas decisiones. Podemos elegir entre el bien y el mal.
"A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge pues, la vida, para que vivas tu y tu descendencia" (Deuteronomio 30:19).
Tenemos el poder de elegir la vida sabiendo que nuestras decisiones tienen consecuencias duraderas.
En Josué 24:15 se nos recuerda la historia inicial de nuestro llamado. Luego se presentan 2 opciones: Pueden servir a los dioses de nuestros antepasados o pueden servir al Señor. "Pero yo y mi casa serviremos al Señor". Cuando elegimos a Dios, ya hemos comenzado a romper la esclavitud de la disfunción.

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