Actitud Proactiva

HERRAMIENTA: La caja de herramientas

TEXTO CLAVE: “Y amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5).

OBJETIVO: La vida cristiana conlleva esfuerzo, dedicación y entrega. Para obtener resultados, necesitamos cumplir con nuestra parte: adoptar una actitud proactiva en el plan de reconstrucción del altar familiar.

INTRODUCCIÓN

Todos queremos vivir en la tierra nueva, donde no habrá más llanto, ni dolor, ni problemas y donde seremos felices para siempre. Pero, lo único que podremos llevar a ese lugar será nuestro carácter. Todo lo demás se quedará aquí y será destruido.

Entonces, ¿cómo hacer para tener un carácter que me permita llegar al cielo? 
Si pensamos en la caja de herramientas como si fuese nuestra mente y cada una de las herramientas que fuimos colocando durante la semana como habilidades que necesito para construir un buen carácter, podríamos hacer la siguiente comparación:

1. Los planos - fundamentos sólidos: el plano por excelencia es la Palabra de Dios, que nos muestra de dónde venimos, qué hacemos aquí y hacia dónde vamos.

2. El nivel - vivir en la verdad: un recordatorio de que debemos buscar la verdad en nuestras vidas y mantenernos fieles a nuestros valores y creencias. “Jesús les dijo: ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí’” (Juan 14:6).

3. Los guantes - actuar con compasión: recordar la importancia de proteger a los demás de nuestro propio egoísmo. La compasión es un valor importante y puede ser visto como un camino hacia la conexión y el amor

4. Martillo - disciplina: moldea nuestro carácter y desarrolla hábitos saludables. Nos ayuda a mantenernos enfocados en nuestras metas y objetivos, y a superar los desafíos que se nos presentan.

5. Destornillador - paciencia: para permanecer firmes en nuestra fe. Nos permite aceptar las cosas que no podemos cambiar y afrontar los desafíos con serenidad.

6. Serrucho - perseverancia: nos ayuda a no rendirnos ante los desafíos y a mantenernos enfocados en nuestro propósito.

7. Cinta métrica - autoconocimiento: nos permite conocer nuestras fortalezas y debilidades, y nos ayuda a evaluar nuestro progreso y crecimiento.

TEMA CENTRAL

Como padres, muchas veces colocamos la responsabilidad del crecimiento espiritual y el desarrollo del carácter de nuestros hijos en la escuela, la iglesia o la sociedad. Pero fue a nosotros a quienes se nos encomendó esta tarea por demás importante y delicada.

“Padres, por amor de Cristo, no os equivoquéis en vuestra obra más importante, la de modelar los caracteres de vuestros hijos para el tiempo y la eternidad. Un error de vuestra parte al descuidar la fiel instrucción, o al complacer ese afecto imprudente que os ciega para no ver los defectos y que os impide refrenarlos debidamente, resultará en la ruina para ellos. Vuestra conducta puede dar una dirección equivocada a toda su carrera futura. Vosotros determináis para ellos lo que serán y lo que harán por Cristo, por los hombres, y por sus propias almas” (CN, 156).

Por eso es importante no tomar a la ligera la idea de construir el altar familiar. Si pensamos en la caja de herramientas como ese espacio que creamos para que nuestros hijos tengan las referencias correctas que necesitan para construir un buen carácter, podemos pensar en ella como un tiempo para:

1. Organización y orden: al igual que los trabajadores de la construcción mantienen sus herramientas organizadas en una caja para facilitar el acceso a ellas y la protección, también debemos esforzarnos por mantener nuestra vida organizada y ordenada. La rutina del altar familiar les da a nuestros hijos un marco seguro sobre el cual tomar decisiones y crecer de manera más eficiente y productiva.

2. Preparación y planificación: el desarrollo de prácticas espirituales regulares, la identificación de los valores y creencias que nos guían y la preparación de un plan de acción para lograr nuestras metas en la vida, son fundamentales para el desarrollo del carácter.

3. Protección y cuidado: al igual que los trabajadores de la construcción protegen sus herramientas de los elementos y del daño, también debemos protegernos a nosotros mismos y a nuestros hijos de las influencias negativas y del daño espiritual. La protección y el cuidado pueden incluir la práctica de la meditación en la Palabra de Dios, el cuidado de nuestro cuerpo y mente y la conexión con una comunidad espiritual que nos apoye y nos nutra.

Pero sobre todas las cosas, no puedo pedirles a los demás lo que yo mismo no tengo: una relación personal y estrecha con Dios. Necesito hacer mías las palabras de Deuteronomio 6:5: “y amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”.

CONCLUSIÓN

Querido papá, querida mamá, el tiempo de ser pro activos con la preparación de nuestra familia para la eternidad es ahora. Satanás no descansará hasta el último minuto, aunque sabe que ya no tiene chances de ganar la batalla.

Utilizará todos los recursos que tenga al alcance para mantenernos ocupados de tal forma que descuidemos el altar familiar, porque sabe que de esa forma debilita nuestras defensas y nos deja vulnerables frente a las tentaciones.

Por otro lado, Dios sigue llamando diariamente a nuestro corazón para que por medio de nuestra entrega y la de nuestra familia, habilite a una legión de ángeles que actúen a nuestro favor.

No permitas que tu familia siga desprotegida. ¡Reconstruye tu altar familiar!

ORACIÓN

Querido Dios, gracias por no darte por vencido con nuestra familia. 
Aquí estamos para entregarte nuestros corazones y permitirte trabajar en ellos. Queremos vivir la eternidad contigo. Como padres, nos colocamos en tus manos para que nos uses en la educación de nuestros hijos y nos ayudes a mantener viva la llama de nuestro altar. En el nombre de Jesús. Amen.

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