Factor Tiempo - Familias Imperfectas

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Edison Choque

"Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace”. Eclesiastés 3:17

Thomas Carlyle, famoso escritor e historiador escocés, se casó con la secretaria Jane Welsh. Ella era una mujer muy inteligente y atractiva, y después del matrimonio continuó trabajando para él.
Algún tiempo después, Jane enfermó. Thomas tenía profunda dedicación al trabajo y no notó la salud debilitada de la esposa. 

Absorto en los propios quehaceres permitió que ella continuase trabajando. Jane estaba con cáncer; con el tiempo acabó confinada a una cama. A pesar que Thomas la amaba de verdad, pensó que no podría quedarse con ella mucho tiempo.

Después de dos años así, un día Jane murió. El día de su entierro fue tempestuoso, transportaron el cuerpo hasta el cementerio en medio de una fuerte lluvia.

Cuando Thomas volvió a su casa, sintió que, de repente, su casa quedó perturbadoramente vacía. Subió al cuarto de Jane y se sentó en la silla junto a la cama, aquella silla que pocas veces ocupó. Allí, frente a él estaba el diario de Jane sobre la mesa de cabecera. 

Lo tomó y comenzó a leer, ella ocupaba una página entera con una única frase: “Ayer el pasó una hora conmigo, y fue como estuviese en el cielo; yo lo amo tanto” Una realidad que de alguna forma era triste recordar. Estaba demasiado ocupado para notar cuánto significaba para Jane. En ese momento pensó en todas las veces que estaba preocupado por su trabajo y dejaba de darle atención. No la vio sufrir, no la vio amar.

Thomas volteó la página del diario, y leyó las palabras que le despedazaron el corazón: “Pasé el día entero de oídos atentos, procurando escuchar los pasos en el corredor, pero ya es tarde y creo que hoy él no vendrá”.

Tomas leyó un poco más el diario y entonces, salió corriendo al cementerio, y en medio de la lluvia, arrodillado en la tumba de Jane lloraba diciendo: “Si yo supiese, si yo supiese”.

Después de la muerte de su esposa Thomas vivió quince años más, pero vivió amargado, frustrado y casi recluso.

¿Saben cuál es el problema de la vida? Es que ella no tiene botón para rebobinar, para retroceder.

Cada día, cada segundo, carga en sí mismo el propio fin.

El tiempo es indiscutiblemente una de nuestras fuentes no renovables. A veces nos preguntamos: ¿Dónde fue a parar el tiempo? 

La respuesta es que fue al mismo lugar de siempre.

Al final de cada día un cuadradito más del calendario se transfirió de la columna del futuro para la columna del pasado, de la columna de la posibilidad para la columna de la historia.

Sabes querido hermano, amigo, todos los momentos pueden ser recordados, celebrados o lamentados, pero jamás recuperados.

La vida es de esos juegos que únicamente se logra andar hacia adelante. Hace algún tiempo leí el artículo de una revista, cuyo título era: “¿Sus compromisos combinan con sus convicciones?”

Todos tenemos convicciones de lo que más importa en la vida. Sin embargo  haciendo un balance de nuestras actividades de rutina, con frecuencia encontramos una falta de sintonía entre nuestras convicciones y nuestros compromisos. 

La forma como gastamos el tiempo, como ganamos el dinero, etc.Los compromisos determinan la forma de nuestra vida.

¿Y saben qué? 

El compromiso supremo es aquel en que Dios participa con nosotros.

Muchas veces los compromisos dramáticos reciben la mayor atención, pero la rutina y los compromisos no verbales son aquellos que dirigen verdaderamente nuestra vida.

Aquellos pequeños detalles como regalarle una sonrisa a la esposa, tomarla de la mano cuando sale de la casa, mirar a los ojos cuando nuestra hija habla, una sorpresa en el cumpleaños de la esposa o un regalo especial por el aniversario de bodas, una invitación especial a tu hijo adolescente para comer pizza, sólo él y tú. 

Qué tal invitar al enamorado de tu hija a una cena especial, saludar con una sonrisa al portero del edificio.

Veamos cuatro categorías de arrepentimiento que son comunes cuando las personas llegan al fin de sus días:

• Habría amado más profundamente. 

• Habría sonreído con más frecuencia. 

• Habría sido más generoso.

• Habría sido más osado en la vida.

En relación a habría amado más, Patrick Morley escribió que cuando era joven ejecutivo, cultivó el hábito de preguntar a los de edad avanzada de qué se arrepentían. 

La respuesta más común que escuchaba era: “Viví tan ocupado intentando mejorar la calidad de vida de mi familia, y cuando me di cuenta ellos ya habían crecido y partido, no tuve tiempo de conocerlos. Ahora están muy ocupados para darme atención”.

Algunos hechos traen embutido un sentido de urgencia: un teléfono tocando, el plazo nal para entregar la declaración jurada, la entrega de una monografía, el pago de la mensualidad. Todo eso es urgente, pero el llamado para amar rara vez es urgente, puede esperar.

A veces decimos un día, un día cuando mi vida no esté tan ocupada. Y entonces el día pasa.

Algunas veces viajo por trabajo al lugar donde vive mi madre, apenas llego ella me ofrece una deliciosa cena y, a pesar de que es tarde, procuro comer para agradarla.

Pero al día siguiente salgo temprano y vuelvo tarde. Y a pesar de todo ella me espera despierta, con la cena caliente.

Un día tenía muchos compromisos y decidí cancelar algunos, pensé: “la gran ilusión de mi madre es verme, es estar conmigo y mis compromisos no lo permiten”. Así que decidí pasar el día con ella. Le dije: 

- “Mamá, alístate, nos vamos a almorzar fuera”. Ella se alegró tanto, sus ojos brillaban, se puso su mejor vestido y aquel día salimos juntos, conversamos. 

Nada podía pagar ese momento juntos. Cuando volvimos ella estaba cansada y durmió en el carro. Cuando vi su rostro cansado por los años, agradecí a Dios por darme la alegría de compartir un momento con mi madre.

Malcolm Muggerid escribió: 

“Hoy en día, cuando miro atrás, lo que más me impresiona es que lo que en la época me parecía más importante y seductor, ahora me parece sutil y absurdo”.

Muchas cosas dejarás en el camino, pero al amor puedes llevarlo para siempre.

Habría reído más.

Habría sido más generoso.

Habría sido más osado en la vida.

¿Saben cuál es el título que significa más que todos los títulos? 

El título de papá, el título de mamá.

No esperes por una crisis.
Muchos tienen aversión al compromiso

• Un padre demasiado ocupado cuya hija es olvidada, ella huye de la casa y, es arrastrada por las drogas. Son semanas de búsqueda.

• Un cónyuge demasiado ocupado para el otro. De repente encuentra cantidad de tiempo buscando abogados, buscando un departamento dónde vivir cuando el matrimonio acaba.

 • El viciado en trabajo, siempre ocupado, corriendo, alguien que necesita conquistar cosas por compulsión. De repente encuentra tiempo para cuestionar cual es el significado de la vida cuando recibe el diagnóstico de su médico.

Una verdad es incontestable: el tiempo no disminuirá la velocidad.

Me acuerdo claramente de las historias que contaba mi abuela, le gustaba hablar de una anciana que ya caminaba despacio y ya no tenía las reacciones de antes. 

Recuerdo que me quedaba pensando sobre la descripción perfecta que hacía de aquella señora de edad avanzada, sin darse cuenta que ella también tenía esas características.

Los días pasan despacio, pero los años demasiado rápido. 

Recuerda una cosa, la vida no tiene botón de rebobinar. Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo bien.
Dios nos dio la vida, Dios nos dio la familia y el tiempo para disfrutar la vida y la familia.

Conclusión:

Vamos a tomar una decisión, vamos a dedicar más tiempo a la familia, para no tener de qué arrepentirnos.

Vamos a pedir a Dios que nos de sabiduría para usar el tiempo adecuadamente, nunca tengamos que arrepentirnos de haber usado mal ese precioso don.

¿Sabes cuál es el momento más importante de tu vida? 

Es ahora, por- que Dios está aquí. Bien dijo San Pablo: “Hoy es el día de la decisión, hoy es el día de la salvación”.

Hoy puede ser el mejor comienzo de tu vida, hoy puedes empezar de nuevo entregando tu vida a Cristo, el cambio empieza contigo primero y la bendición llegará a tu familia por la decisión que has tomado de seguir a Jesús.

LLAMADO Y ORACIÓN FINAL 

 

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