Frases y citas del libro hogar cristiano
"La sociedad se compone de familias, y será lo que la hagan las cabezas de familia. Del corazón “mana la vida;” y el hogar es el corazón de la sociedad, de la iglesia y de la nación. HC, 10
El símbolo más dulce del cielo es un hogar presidido por el espíritu del Señor. HC, 10
Según se hayan educado los jóvenes y en la medida en que su carácter fue amoldado en la infancia por hábitos virtuosos, de dominio propio y temperancia, será su influencia sobre la sociedad HC, 10
Debe ser un pequeño cielo en la tierra, un lugar donde los afectos son cultivados en vez de ser estudiosamente reprimidos HC, 10.
Si queréis ser santos en el cielo, debéis ser santos primero en la tierra HC, 11
Donde hay desacuerdo entre el padre y la madre, los niños participan del mismo espíritu HC, 11.
La obra de transformación debe hacerse ahora. Nuestra vida diaria determina nuestro destino. (HC, 11)
“Mucho depende del padre y de la madre. Ellos deben ser firmes y bondadosos en su disciplina, y deben obrar con el mayor fervor para tener una familia ordenada y correcta” (HC, 12).
El vínculo de la familia es el más estrecho, el más tierno y sagrado de la tierra HC, 13.
“(El matrimonio) estaba destinado a ser una bendición para la humanidad. Y lo es siempre que el pacto matrimonial sea sellado con inteligencia, en el temor de Dios, y con la debida consideración de sus responsabilidades”. HC, 13.
“Todo hogar debiera ser un lugar donde reine el amor”. HC, 13.
“La influencia de un hogar cristiano cuidadosamente custodiado en los años de la infancia y la juventud, es la salvaguardia más segura contra las corrupciones del mundo. En la atmósfera de un hogar tal, los niños aprenderán a amar a sus padres terrenales y a su Padre celestial”. HC, 13.
“Los jóvenes necesitan, desde su infancia, que se levante una firme barrera entre ellos y el mundo, a fin de que no los afecten sus influencias corruptoras”. HC, 13.
“Las relaciones familiares deben ejercer una influencia santificadora”. HC, 13.
“Los hogares cristianos, establecidos y dirigidos de acuerdo con el plan de Dios, contribuyen en forma admirable a la formación de un carácter cristiano”. HC, 13
Administrad las reglas del hogar con sabiduría y amor, no con vara de hierro. Los niños responderán con obediencia voluntaria a la ley del amor. Elogiad a vuestros hijos siempre que podáis. HC, 14.
“La primera obra que debe hacerse en un hogar cristiano es asegurarse de que el Espíritu de Cristo more allí, y de que cada miembro de la familia pueda tomar su cruz y seguir a Jesús dondequiera que él le conduzca”. HC, 14.
El hogar debe ser para los niños el sitio más agradable del mundo, y la presencia de la madre en él debe ser su mayor atractivo. Los niños son por naturaleza sensibles y amantes. HC, 15.
Debe enseñarse a los creyentes que a pesar de ser pobres no necesitan ser desaseados en su persona o en su hogar. HC, 10
El descuido del aseo inducirá dolencias. La enfermedad no se presenta sin causa. HC, 16.
El verdadero afecto disimula muchos errores; el amor no los discernirá. HC, 35.
Aun cuando haya aceptado el compromiso sin una plena comprensión del carácter de la persona con la cual pensaba unirse, no crea ud. que ese compromiso la obliga a asumir los votos matrimoniales y a unirse para toda la vida con alguien a quien no puede amar ni respetar...Es mucho mejor retirar una promesa tal, en el temor de Dios, que cumplirla y por ello deshonrar a su Hacedor. HC, 36
El amor que no tiene mejor fundamento que la simple satisfacción sensual será obstinado, ciego e ingobernable. HC, 38.
El acostarse tan tarde perjudica a la salud, incapacita la mente para los deberes del día siguiente, y tiene apariencia de mal. HC, 42.
El que rehusa relacionarse con Dios y se expone a la tentación caerá ciertamente. HC, 45.
El matrimonio es algo que influirá en vuestra vida y la afectará tanto en este mundo como en el venidero. HC, 55.
El desprecio del amor maternal y de la preocupación paterna es uno de los pecados anotados contra muchos jóvenes. HC, 56.
Si los hijos tuviesen más familiaridad con sus padres, si confiasen en ellos y les contasen sus gozos y pesares, se ahorrarían muchos sinsabores futuros. HC, 56.
Los hijos que sean cristianos estimarán más que cualquier bendición terrenal el amor y la aprobación de sus padres temerosos de Dios. HC, 56.
Satanás está constantemente atareado para apresurar a los jóvenes inexpertos hacia una alianza matrimonial. Cuanto menos nos gloriemos de los casamientos que se contraen hoy, mejor será. HC, 61.
Miles se han sacrificado a sí mismos, en alma y cuerpo, por causa de matrimonios imprudentes, y han descendido por la senda de la perdición. HC, 63.
La unión verdadera de ambos cónyuges es obra de los años subsiguientes. HC, 81.
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